martes, 20 de abril de 2010

La sumatoria de los hechos revela lo predecible del resultado.



Hace un año le propinó una golpiza a su hermana y le dio unas cachetadas a su madre.

Hace menos de un mes este sujeto le dio una paliza a su esposa, enviándola directo al hospital. Al llegar allí, ella refirió una caída por una escalera, atemorizada, dolida, encerrada en sus grandes y pavorosos temores. Poco tiempo después, el boxeador llegó amenazando al personal médico e incluso dicen que logró darle un knockout a un agente policial.

Las autoridades encargadas de estas situaciones, (policía, fiscalía e Instituto Nacional de la Mujer) son a mi manera de ver co-responsables de este desenlace, pues no actuaron dura y eficazmente contra la actitud machista, agresiva, delincuencial y antideportiva de un sujeto que con sus actos pone al descubierto, por un lado, la actitud oficial de acallar, detener, vejar y destruir, a todo aquel que levante una voz disidente, así como la de encubrir de manera automática a los que atentan – por ejemplo- incendiando las oficinas del Rectorado la UCV, amedrentan a marchistas opositores , atentan contra Globovisión con bombas lacrimógenas, por el otro, y devela un tema que a pesar de las loas gubernamentales y las autocondecoraciones oficiales, resulta de una altísima incidencia en el diario convivir en la Venezuela del Socialismo del siglo XXI: la violencia doméstica, la violencia de género que tiene un profundo desarrollo y arraigo en este país.

¿Habrá algún pronunciamiento del Instituto Nacional de la Mujer?

¿Convocará la directiva de este organismo una marcha en repudio por lo sucedido?

¿Solicitará el Bloque parlamentario oficialista alguna discusión sobre este tema o seguirán pensando que estos son menesteres y/o cuestiones “entre marido y mujer”?

¿Sabrán lo señores del Ministerio Público así como organismos policiales reconocer su culpa por tan grave error al no brindar protección a la víctima con los instrumentos que la ley les faculta para actuar con celeridad (casas de abrigo, protección a la víctima,)?

¿Sabrán enmendar su error por no avocarse con prontitud ante una mujer indefensa, psicológica y físicamente disminuida que no encontró apoyo en las mujeres "revolucionarias" de Venezuela?

¿Veremos algún mea culpa público de algún funcionario/a que renunciará a su cargo ante las cámaras de alguna televisora?.

Ciertamente el hoy homicida confrontaba serios problemas de drogas y alcoholismo, ¿podría alguien cercano a su círculo de entrenadores, empresarios, o manager responder cómo fue que pudo superar los diversos análisis antidoping dentro y fuera del país?

El boxeador fue el instrumento: tuvo aliados silentes, cooperadores instrumentales, machos que voltearon su mirada, féminas que consintieron sus actos, que le sonrieron, que solicitaron su autógrafo, que con él se fotografiaron, mientras pensaban que esas “menudencias” son cosas normales en una pareja.

PD: No me resultaría extraño, que en este caso, sea yo el imputado por ofensa grave a la majestad de algún funcionario/a público, haciéndose justicia de la buena, en la Venezuela de verdad.

PD2: Estas líneas fueron escritas de madrugada, a penas a un par de horas cuando el homicida decidió (según parte oficial policial) quitarse la vida con un blue jeans.

lunes, 11 de enero de 2010

La tarde del Sol































Por estos días mis amigos planetarios reportan bajas temperaturas y dan cuenta de sus acciones para soportarlas. Por estos lados, el señor Sol impone su rutina, hace lo de siempre; aparece, permanece, calienta,y se va discreto en su acción.
Este domingo he salido a caminar, me tocó ir a la Cota mil y quedé fascinado de tanta luz.
Con mi canon G9 hice estas fotos de algunos murales colmados de frutas, animales y de manos que protestaron en clave de dolor por la muerte de alguien, uno que perdió la vida a manos del hampa desbordada, canalla,aterradora, en esta ciudad de disparos , llanto y mucho sol.